Segunda entrega de los célebres Premios Darwin

29 agosto 2009


Casi un mes después de la primera entrega de los Premios Darwin. La competencia es dura, y la lucha es muy pareja pero hoy traemos tres nuevos ganadores, a cual de ellos peor mejor que el otro.

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cinta EEUU, Febrero de 2000: Jack trabajaba en una planta eléctrica de carbón, supervisando la cinta que transportaba los trozos de carbón hasta el horno donde eran incinerados, generando así energía eléctrica.

Debido a la misteriosa desaparición de Jack, se puso en marcha una investigación para averiguar que había pasado con el leal empleado. La primera pista se encontró al lado de la cinta, eran sus botas. Más adelante, tras la investigación, se descurbiría que Jack aprovechaba los ratos de descanso para quitarse las botas, calzarse sus zapatillas de correr y subirse a la cinta que transportaba el carbón para ejercitarse un rato, ya que su médico le había comunicado que debido a su sedentaria vida tenía problemas con su tensión arterial. Conclusión: Jack murió incinerado al caer dentro de la caldera de carbón al tropezar mientras corría en sentido contrario a la cinta transportadora. Premio Darwin Concedido.

derby Minnesota, Septiembre de 2003: En muchas ciudades de EEUU, son comunes los Demolition Deby, carreras de coches donde el ganador es el único que sobrevive a los impactos de los demás concursantes.

En uno de estos enfrentamientos, Scot, dueño y piloto de uno de los coches luego de recibir varios impáctos de los demás competidores  decidió hacer una parada rápida para reparar algunos puntos de su coche. Lamentablemente no tuvo en cuenta el frágil estado de su parachoques delantero y apoyo en él el gato para levantar el vehículo y poder meterse debajo para reparar los desperfectos. Conclusión: Scot murió aplastado al desprenderse el parachoques del vehículo que intentaba reparar. Premio Darwin concedido.

frenos Nueva Zelanda, Noviembre de 2004: Wayne, de 19 años pensó que un buen detergente lavavajillas es el sustituto ideal para el líquido de frenos, así que para que gastar más dinero comprando el producto que recomienda el fabricante, si con una simple botella de detergente podemos obtener los mismos resultados. Hecho el cambio Wayne sacó su vehículo, lo encendió y aceleró en la recta de su calle, cuando había alcanzado cierta velocidad decidió que era momento de probar sus frenos recién ajustados. Conclusión:  Wayne acabó estrellandose contra un poste eléctrico. Aparte de las heridas causadas por el accidente, su vehículo no estába registrado y tenía su licencia suspendida, por lo que la policía no tuvo reparos en condenarlo por todas las infracciones cometidas. Premio Darwin denegado (por muy poco), Wayne esperamos que para la próxima no falles.

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