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Una respuesta to “Acerca de”

  1. Toni said

    Rubianes “El contradictorio”

    Definir a alguien como Pepe Rubianes siempre fue, es y será complicado. He oído muchos calificativos en las últimas semanas, pero entre ellos hay uno que me ha chocado por encima de todos, “contradictorio”. Quizás aquellos que lo conocían personalmente puedan hablar de él con mayor conocimiento de causa, pero para un tipo de la calle que lo conocía básicamente a través del teatro y televisión, medio en el que por cierto siempre dio muy buenas audiencias como entrevistado, le resulta algo extraño.
    Sin remontarme a su época en Dagoll Dagom o els Joglars, hay que reconocer que en teatro, en su teatro, daba palos sin piedad a sus queridísimos “fatxes” (seguro que el lo escribiría así para que se retorcieran al leerlo), se mofaba de la monarquía, y homenajeaba a la África que tanto amaba. En televisión no se quedaba corto, bien al contrario. Quien no recuerda aquel “A mi España me la trae….” (que pagó muy caro con aquello que mas le podía doler, su Lorca), sus comentarios sobre la facilidad de palabra de la familia real o su capítulo memorable del duty free en Kenia con el otro gran bufón de la corte, Sardà.
    Tampoco en su vida cotidiana parecía muy contradictorio, se crió, vivió y murió en su Barceloneta, almorzando cada día, año tras año, en el mismo bar y actuando en el mismo teatro durante más de una década.
    Rubianes sería polémico, payaso, comediante, artista, divertido, mala leche, irascible, galaico_catalan o catalano/galaico, pero ni en sus opiniones, ni en sus costumbres le podría calificar como un tipo contradictorio.
    En una ocasión me lo encontré en las Ramblas de Barcelona, el salía de una conocida tienda justo enfrente del teatro donde cada noche daba su lección de cómo un escenario vacío puede llenarse con un solo tipo vestido de riguroso negro encima de él, me acerque para pedirle un autógrafo para un amigo:
    “Pepe” le dije asustadizo, “¿me firmarías un autógrafo para un amigo que es un gran fan tuyo?”
    Dejo las bolsas en el suelo y me dijo “ Si hombre, a ver ¿como se llama tu amigo?”
    “Ricard” le digo yo. Me lo firmó y me dijo “venga, dale recuerdos a tu amigo Ricard”
    Me fui con la extraña sensación de que el tío se descojonaba de mi.
    Unas semanas después volví al teatro y no encontré una escena añadida a su monólogo que dijese:
    “El otro día me viene un tío a pedir un autógrafo con mas pelos en los huevos que en la cabeza, medio acojonao diciéndome que le firme un autógrafo para su amigo Ricard. Pedazo gilipollas el tío, que ya no tienes edad para esto y al menos ten los huevos de decir que es para ti, que me has hecho dejar las bolsas, tócate los ……”
    Como eché a faltar esa escena , eso si fue una contradicción Pepiño, eso sí.

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